Pocos días tan especiales como este,
días en que te camino en cuclillas y sin hacer ruido
esperando que me despiertes.
Y me haces tanta falta que por las dudas ni te lo digo,
para qué si ya te he roto
con la misma torpe algarabía
con que un niño rompe su primer alcancía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario